dilluns, 5 de setembre de 2011

De primeras impresiones

Después de 4 horas de coche, unas cuantos desvíos erróneos y algunos "deja vu" de una ciudad que ya conocía, conseguimos llegar, cansados pero sanos y salvos, desde Munich a Heidelberg.

 Supongo que en las primeras impresiones siempre hay un poco de todo. Si empezamos por lo malo, diría que la cocina compartida y el baño (pero es que yo soy muy quisquillosa con estas cosas...); sin embargo, de momento las puntos a favor sobre la casa son más que dos: las compañeras (rubias y altas todas, siguiendo el prototipo alemán...), la habitación /salón de 30m2 sólo para mí, los muebles, la casa en sí, el barrio...y cómo no, la ciudad. 



Mentiría si dijera que entre ayer y hoy me he formado una primera impresión de Heidelberg, dado que el año pasado tuve el placer de pasear por sus calles durante algunas horas, pero sí que he podido añadir algo de información a esa visión que tenía desde entonces. Hasta he podido volver a cruzar el Neckar a mis anchas, como el mismo río cruza la ciudad y la divide en dos. 


Hoy, ya de vuelta en Munich, sólo puedo esperar a que llegue el 25 para volver a coger el coche y hacer camino hasta el Land de Baden-Württenberg (donde se sitúa Heidelberg). Eso sí, ¿alguien puede hacer que el tiempo deje de correr tan rápido cuando llegue el 14?

 

dimecres, 31 d’agost de 2011

Haciendo las maletas

Cuando entré en Traducción e Interpretación en la Autónoma de Barcelona decidí que en 3º me iba a ir de Erasmus a Alemania, típica decisión que tomas con un café en mano y delante de los apuntes de alemán de 1º. Nunca pensé que todo iba a pasar tan rápido...y, sin embargo, aquí estoy: haciendo las maletas un 31 de agosto cualquiera. 


¿Y por qué un blog a estas alturas? Sencillo, porque sí (y porque voy a estar un año fuera del país, seguramente con mucho tiempo libre para echar de menos un poco de todo). Y dicho sea de paso, así seréis testigos de cómo me iré adaptando a este mundillo que llaman Erasmus.

En fin, por hoy poco más. Mañana empiezan a encenderse los motores. Primera parada: Múnich.

¡Saludos!